Soledad

domingo, 9 de agosto de 2009 | |

Cuando tenía nueve años mi familia tuvo que dejar el departamento que rentabamos en Lomas de Sotelo. Malas decisiones financieras, malos negocios, dejarón a mis padres casi en la ruina, con tres hijos que alimentar.

Nos fuímos a vivir a un pequeño departamento de mi abuela en una de las calles más pequeñas de todo el Distrito Federal: Batopilas en la colonia Maza. Una calle sucia y oscura, dominada por las camionetas de mudanzas casi todas propiedad de la familia Estrella,dueños de la calle y con la que me unía un extraño y lejano lazo de parentesco bochornoso, del cuál nunca quisé saber la razón.

Los Estrella eran un clan cerrado y rudo, conformado por tíos, primos, amigos, todos dedicados en mayor o menos medida al negocio de las mudanzas: todos eran grandes, fuertes, mal hablados, algo torpes para los deportes pero muy hábiles para los golpes. Todos comían cantidades ingentes de tortillas y carne, como sí siempre sufrieran por la posible hambruna que azotaría esta ciudad.


Yo en camabio era timido y flaco; siempre lo fui, pero el llegar a vivir en esta calle me hizo aún más solitario. No enía amigos, no tenia familia. Y la visión de esa calle que en verano se anegaba por las lluvias torrenciales que han arrasado a la Ciudad de México desde tiempos inmemoriales, no me hacía la vida más sencilla.

Los amigos de la escuela se habían quedado lejos, y me era casi imposible verlos después de las horas de escuela. Ellos vvín por Naucalpan, El Rosario, Pastores. Yo vivía cerca de La Villa, a años de luz de su vida tranquila y plácida de niños Satelite.

Yo vivía cerca del centro, en una colonia que vecina de Tepito, la Peralvillo, y su influencia se dejaba sentir. La mayoría de mis vecinos estudiaban en escuelas públicas y tenían un odio a todo aquello que les apreciera "fresa". Yo estudiaba en ujna escuela privada, al otro lado de la ciudad, es cierto, y tenía beca, por ser buen deportista, pero eso a ellos no les importaba, era una escuela privada y mis apdres me llevaban en coche a ella: por definición yo era un niño fresa.

Y me lo hacían sentir cada vez que me invitaban a jugr con ellos. Porque ellos eran los que me invitaban a jugar fútbol. Al principio.

me gustaba jugar fútbol, y al principio intenté salir a jugar a la calle con ellos y hacerme su amigo. Sin embargo eso no fue posible,pues por algun razón, no les caía bien a mis vecinos. Casi todos tenían bien arraigado el odio o el rechazo hacia todo aquel que no fuera ellos. Y yo no era ellos. Yo era un extarño, que jugaba bien, pero que era demasiado fresa y frágil para juntarse con ellos.

Así que todos los partidos terminaban en broncas, en las que yo peleaba siempre solo contra alguno de ellos. Siempre uno diferente.

Las peleas y los apodos se sucedieron uno tras otro, hasta que a los 15 años dejé de salir a jugar con ellos y me encerré en mi casa, en donde me aficioné a leer para matar las horas grises de la tarde. Me aficioné a la historia griega y romana y leí muchas novelas rusas. Terminé por escribir pequeños poemas de amor a la chica que nunca quisó andar conmigo en la secundaria: era flaco y tímido, me dijo ella. Prácticamente lo mismo que me decían Los Estrella para chingarme cada vez que les ganaba un partido de fútbol.

6 comentarios:

Claudinha... dijo...

Bendito poder mal entendido ...y aplicado !

Diminutos universos en donde las personas suelen sentir que tienen el poder y control absoluto de todo, y sin embargo, cuando llega el momento de una cruda realidad, tienen que unirse en maza para poder salir adelante, de lo contrario, solos no les cuadran las ideas.

Situaciòn comùn en Mèxico, y hay de aquel que no coopere, porque entonces corre el peligro de ser crucificado en la cruz familiar.

Ellos siempre seràn "los jodidos" y los demàs "los richachones" que les quitan todo, y no niego que en muchos casos sea asì, pero en nuestra cultura lo que màs hace falta (en ricos y pobres), no es poder (eso todo mundo lo tiene y pocos lo saben aplicar y utilizar hàbilmente)...pero y la dignidad?

Por què siempre se verà la gente inferiror a, o superiror a ? y terminan siendo, la misma mierda.

La verdadera soledad es muy cabrona, y esa, pocas personas la conocen y la han vivido de manera real.

Saludos !
Claudinha...

P.D. Un abrazo, mi estimado.

javier moro dijo...

Gracias querida Claudhina. Me parece muy certera tu apreciación. Sabes que era lo chistoso del caso, es que jodidos estabamos todos, tal vez yo más que ellos, de verdad. La verdad es que muchas veces las personas odian sin conocer, odian a todo aquel que sea diferente de ellos.
El poder mal entendido y el honor de la familia.

Gracias por tu comentario.
Un abrazo

Larisa Escobedo dijo...

quien dijo que la infancia era bella???

abrazo compadre, muy bonito relato.

javier moro dijo...

Gracias larissa. Jajaja. Nop, la infancia no fue bella. Aunque sí tuvo sus momentos lindos. No todo en la vida es el horror. Es más, en el horror también puede existir la belleza, y encontrarla es el trabajo de los así llamadios artistas (vaya trabajito no? El nuestro)

saludos y abrazos comadre, jaja

Anemonas y Medusas dijo...

Wey, me gustan las referencias, las colonias, los nombres de familia. cuida el "ellos", lo repetiste un chingo

tiene putero de material con esto y tienes modo de darle sepia . . . me gusta lo q puede salir de alli

un abrazo carnal

javier moro dijo...

Oliver, muchas gracias por los comentarios y las críticas. De verdad. Hay que trabajarlo.

Un abrazo