1
El tipo sentado frente a mí se burla; me dice que pudo ligarse a mi mujer cuando ella aún vivía conmigo.
En tipo sentado frente a mí me recuerda lo que todo el mundo sabía:
que tú no eras mía.
Lo escuchó con una sonrisa irónica en la boca.
Sé que dice la verdad:
Ella no era mía.
2
Cuando se fue de casa se llevó todo lo que habíamos comprado juntos:
excepto la cama:
había dido un regaló de mi madre.
3
El amor duele.
Pero solo lo suficiente como para hacer un par de poemas, escribir tres cartas y un post.
Lo demás, es puro pretexto de borrachos.
Beigbeder lo dijo antes que yo: los hombres solo podemos regresar a la era de las cavernas cuando nos quedamos solos.
4
Me gustaba despertar abrazado a tu cuerpo.
Sentir tu piel, dulce como un durazno,
escuchar tu voz, dulce como tu piel.
Ahora las mañanas son espectáculos lejanos que no me tocan,
y yo ne dedico a ver pasar el tiempo que se muere a través de la ventana.
No sabías lo que querías.
Eso era todo.
Y yo no entraba dentro de tus planes.
Eso era todo.
No sabías lo que querías.
lunes, 4 de mayo de 2009 | Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 15:55 | Etiquetas: Poesia
La noche
viernes, 30 de enero de 2009 | Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 13:26 | Etiquetas: Poesia
La noche se pegaba a mi piel,
Húmeda,
Sedienta.
La noche se abrazaba a mi piel,
Buscaba jalarme hacia el centro de su ser.
La noche me contagiaba su miedo, su ansiedad.
Me acosaba,
Impregnándome la piel con el dulzón olor de la corrupción.
La noche se abría ante mí, inconmensurable,
Sorda a mis deseos.
Incorruptible.
El único refugio para mí era algún bar miserable y oscuro,
En donde esconder mi delgada figura,
Mi lengua sin palabras,
Mis ojos sin vida.
Un refugio es igual a una mentira.
Una mentira mil veces repetida.
Una mentira que sirve para seguir vivo.
Seguir ciego.
Porque la noche me reflejaba a la soledad como último refugio.
Como única solución.
Porque la noche me reflejaba lo que quedaba de mí:
Hombre solo, de mirada extraviada. Uno sesenta de estatura. Delgado.
Con ojeras.
Con hambre perenne.
Con miedo.
Con rabie en la mirada.
Con una lengua callada.
Con la ansiedad clavada en su pecho.
Con las piernas flacas y abultadas hacia el centro.
Con el abdomen abultado.
Con una cerveza en una mano.
Una pluma en la otra.
La mirada perdida.
Una fotografía atrapada en la memoria.
Un hombre solo, con el control de la televisión en la mano.
Un hombre solo
Ante las madrugadas silenciosas.
En medio de las multitudes.
Un hombre mudo ante la mirada ansiosa de una mujer.
Solo en medio de un bar.
Con un cigarro apagado en la mano.
Con una obsesión fija en la mirada.
Un hombre solo,
Atrapado en un tiempo que ya no fue.
Atrapado en una noche que ya no existe.
En un cuerpo que ya no esta.
Pensando que hay del otro lado de la página.
Preguntándose sí es cierto que existe el amanecer.
Preguntándose sí es cierto que la muerte el gran final.
Me gustaría responderme, encontrar en las palabras una imagen, una metáfora que realmente funcionará. Una idea que le funcionará a los hombres decepcionados, una idea que le funcionará a las mujeres tristes que gastan sus noches hurgando entre los cajones, tratando de atrapar esa voz que se les escapa, el cuerpo que se les va.
Pero la noche es inmensa y terrible.
No tiene respuestas.
No tiene preguntas.
Las salidas están clausuradas.
Las mañanas son oscuras y grises y no hay en ellas restos ningún resto de esperanza, rasgos de alegría.
La noche es inmensa, inconmovible.
No te deja vivo.
No deja espacio para la alegría.
No abre espacios para la alegría.
La noche es oscuridad.
La noche es este cuarto vacío en donde acampas solo.
En donde mi cuerpo busca amor en sus propias manos, añorando un cuerpo ajeno. Desconocido.
Un cuerpo lejano. Que brilla. Incendia.
Fatiga un tiempo que muere.
No hay dolor más verdadero que el amor.
Todo lo demás parece mentira.
Hasta la noche.
Hasta el amor.
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*Un pequeño poema escrito anoche
Omaha, Nebraska
martes, 20 de enero de 2009 | Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 16:33 | Etiquetas: Poesia

Despertar con ese sabor a cobre en la boca:
agrio,
espeso.
Abrir los ojos para que la palidez del día me contagie.
Un día gris, abandonado.
Este cuerpo ya no puede dar más de sí: Es el derrumbe.
La muerte lenta de los pájaros que caen sobre las cunetas
o volando bajo
hasta chocar de frente en contra de los parabrisas de los autos,
es el viejo designio de los muertos.
Ya no existe el tiempo varado en nuestras manos: líneas blancas que despejaron el horizonte muerto de esta ciudad, que ardió en un día.
Bodegas inmaculadas,
techos derruidos que ceden ante el peso de la nieve.
Hombres negros que esperan, resoplando por la boca, el paso de un viejo autobús que no termina por llegar.
Todo pasa junto a ti, desde lejos, sin tocarte.
Sin que las alas de los cuervos te rocen apenas la cara.
Sin que el viento te acaricie los ojos.
Solo los recuerdos prevalecen al tiempo: un rumor ahogado de voces infantiles,
juegos solitarios,
en donde el silencio solo era roto por tu propia voz.
La imaginación te hace olvidar la soledad que te rodea.
Esa soledad que se ha metido, como agua, hasta en los huesos.
Humedad que destruye cimientos,
carcome los huesos.
Cierro los ojos,
sigo sintiendo miedo.
lunes, 23 de junio de 2008 | Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 17:37 | Etiquetas: Poesia
Recorrer en silencio
Recorro en silencio tu piel,
Con miedo más que ternura;
Sediento me pierdo,
Piel que atraviesa la noche,
Que atrapa en sus manos el frío del invierno,
Piel de aire puro,
De cristal ardiente.
Mi cama es tu santuario,
En donde se levantan las torres de tus senos,
Tu santuario
En donde tus ojos recogen
El suave murmullo
Del sediento mar,
En donde tus muslos recogen
El suave vaivén
De las mareas salinas
Que van y vienen
Entre tus piernas:
Sal que cubre mi cuerpo
Para engañar a la luna.
Tocar tus ojos con mi lengua,
Y acariciar tus muslos con mis ojos,
Recorrer tu espalda
Y regresar a la oscuridad de tu vientre;
Refugio,
Santuario de mis besos,
Caverna de mis deseos,
Tumba de mis dedos.
Tocó el frío de la noche con tus besos,
Alimentando así la fragilidad de mis deseos,
Amamantas,
Alimentas,
Recorro las imperfecciones de tu piel,
Me pierdo, una vez más, en ellas.
Beso y regresó a ser lo que una vez fui:
Una estatua de sal,
Un monumento siempre listo a dar el salto,
Un arquero.
Tocar tu cuerpo,
Para asegurarme que tu piel no es más una herida abierta,
Que quema,
Tocar tu cuerpo
Para asegurarme que tu piel no es más una ilusión que se me escapa.
Recorrer tu piel
Para detenerme un instante en la perfección de una caricia cegadora.