miércoles, 14 de mayo de 2008 | |

Habría que escribir sobre áquellas mujeres que confunden la belleza con la soberbia del silencio, con el frio desprecio que engalana sus miradas. Escribir sobre áquellas mujeres sutiles pero crueles. Mujeres que desconocen el amor y violan las entrañas del tiempo.

Pues hay algo en ellas, en esas mujeres, demasiado hermosas para ser ciertas, que descarrila a los hombres, que como yo estamos más cercanos a las bellezas salvajes de las calles, las oficinas, el transporte público.

Mujeres que con su actitud, con ese aire frío, esa languidez de reina de las nieves, confunden al más típico de los hombres. Mujeres extrañas, inciertas y frívolas, que con su silencio, humillan, destrozan.

En su caminar etéreo existe un desprecio por las leyes de la materia, de la física.

Mujeres demonio que esconden en sus formas los gritos salvajes de las brujas, los textos sagrados de la sangre. Mujeres tatuadas con rezos ocultos, mujeres que guardan en su vientre el secreto de los cantos marinos de las primeras sirenas, que atrapaban con sus labios y sus voces, a esos hombres desamparados y húmedos, que naufragaban en el mar tempestuoso de brazos mentirosos, buscando una noche de paz.

Habría que escribir sobre esas mujeres esquivas.

pero mis labios son ignorantes y mis brazos no alcanzan para atraparlas.

1 comentarios:

Karla V dijo...

es difícil retratar a esas mujeres, sin embargo, lo intentamos :)