Ahora todo el mundo es artista

miércoles, 30 de septiembre de 2009 | |

Me siento en una fonda a comer una comida corrida de 39 pesos. En la mesa de enfrente se encuentran sentados un par de chicos comparando las fotografías más recientes que han tomados. Los observó con detenimiento; Cabellos largos, camiseta verde, uno, y amarilla el otro, pantalones acampanados, tenis multicolores. Pienso que parecen más estrellas de indie que artistas visuales o fotógrafos.

En la mesa contigua a la mía un par de chicas conversan sobre la posibilidad de montar una exposición en un centro cultural recientemente inaugurado en el corredor Regina. Emocionadas, hablan y manotean sobre la obra y el espacio, la necesidad de la luz y el cuerpo como referente artístico.

Suspiro y recuerdo lo que me decía un amigo recientemente: ahora todo el mundo es artista: o músico, o Dj, o Vj, o Artista Visual, o Artista Plástico, Diseñador, o Editor, o Dueño de una Galería, o Perfomancero. O de perdida, Escritor, novelista, por supuesto, porque nadie se dice a sí mimo Poeta. Pero todo el mundo hace algo.

Por un instante me siento en el Soho neoyorkino. Estamos en un momento histórico lleno de propuestas, intenso, emocionante. Difícil, por supuesto, pero sí muchísima gente esta haciendo cosas, esta produciendo obras. Semanalmente hay un chingo de inauguraciones, presentaciones, cócteles, fiestas. Y en todas hay alguien que se llama así mismo, Artista.

Muy bien. Eso me parece genial, que tanta gente este produciendo arte, me parece genial, muy interesante. Además, tantas fiestas con chicas guapas, no deja de ser emocionante.

Pero ahora bien, mi espíritu negativo no deja de cuestionarse cosas (al fin poeta, dirán algunos), tales como ¿Y todo ese arte para qué? ¿Tiene algún sentido? ¿Perdurará en el tiempo o sólo es el juego inocente de las jóvenes generaciones educadas en lo intemporal?

¿Todo ese arte adonde va a ir? ¿Estamos trabajando para algo en concreto, como cambiar el mundo, revolucionar el arte, transformar nuestras instituciones culturales o sólo llenar de basura todos los centros culturales, los museos y las galerías?

Debo reconocer dos cosas: la primera es que me gusta toda esa energía creativa desatada en la ciudad con toda esta gente produciendo cosas, fiestas, exposiciones, proyectos, muchos interesantes, algunos otros, vacíos de contenido, pero con formas llamativas o provocadoras. Eso me agrada.

Lo segundo es que cuando te paras a conversar con alguno de esos artistas me sorprende la claridad con la que defienden sus propuestas. Eso es encantador, como diría una amiga: ternuritas.

Pero al mismo tiempo me asusta porque al oírlos hablar, te das cuenta de la pobreza de sus argumentos teóricos, la pobreza de su cultura teórica, literaria y hasta ¡¡¡¡ Artística!!!! Por dios, no van a exposiciones, no visitan galerías, no conocen a artistas de otras partes del mundo que no sean sus amigos extranjeros que viven en la calle de Regina. Eso me asusta

Claro, porque una cosa es defender tu propuesta con ardor, con palabras vacías, de las cuáles, por desgracia, esta llena el arte contemporáneo y otra es sustentar tu obra con ideas, trabajo, teorías, experiencias personales y un soporte teórico bien sustentado y bien trabajado y bien entendido. Que lo que lo hay y mucho. Pero otra cosa completamente diferente es sólo crear obras sin sentido, llenas de juegos teóricos enredados y confusos que al espectador nada le dicen, que no lo conmueven de ninguna manera. Y de eso esta lleno al arte joven que se produce en México. Y la Literatura y la Poesía, me dirán algunos. Y les diré que también, que es verdad. Mucho juego teórico para tan pocas obras literarias de verdad valiosas. Eso es cierto.

En fin, me digo al final, que sé yo, quién soy yo para criticar sí hasta me di el lujo de reprobar mis clases de diseño en la universidad así que cállate y pide una vez de comer.

Y pido mi sopa de lentejas y veo que en la mesa he dejado el libro que estoy leyendo en esos momentos: Postpoesía del escritor Fernández Mallo y una revista de nombre japonés que regalan en un centro cultural del centro histórico, que trae textos de Fadanelli, Guadamur, et al y pienso que uno no debería hablar sobre el arte. Uno debería hacer arte. Como tanto

3 comentarios:

Larisa Escobedo dijo...

me gusta tu texto. abrazo.

dèbora hadaza dijo...

en otra ocasión debemos discutir, pero si, prefiero hacer arte y que se haga arte que simplemente hablar de ella, lo que pase después es otro asunto.

saludos

javier moro dijo...

Graias Larissa, es sólo una reflexión, ideas.
Por suouesto querida Deborah, tenemos que platicar más, cómo digo, creo que es mejor hacerlo que pensarlo, pero en la dinámica creativa también debería estar presente el hacia dónde vamos y qué queremos.

Un abrazo