Y se casaron y fueron muy felices

martes, 22 de septiembre de 2009 | |

(Cuando encuentres el amor, no lo dejes ir.
La madre de la amante a la esposa.)

Una película francesa: tres hombres, tres viejos amigos. De mediana edad.

Dos casados. Uno soltero.

Historias sobre el fracaso del amor.

Una película que alguien me contó alguna vez: una voz de mujer. Desnuda, recostada en una cama de hotel. Con los hombros desnudos, la piel sedosa, un cigarrillo en la boca.

Los ojos cerrados.

La cortina a medio abrir.

Con un video de Radiohead en la televisión sin volumen.

Una película que ella me contaba sobre el fracaso del amor, de la vida en pareja: la incomunicación, el dolor, el engaño, el silencio.

Una mujer desnuda que habla, con los ojos cerrados con un cigarrillo en la mano.


2


Sabes que hay muy pocas en esta vida que valgan la pena contar.

Los amores.

El correr detrás de un autobús que te deja tirado en medio del desierto.

Porqué sabes que cualquier lugar es ningún lugar. Tu departamento es la mitad del universo. El medio de la nada.


3

En la televisión están dando una pelea de box y una película francesa.

Saber lo que no quieres hacer esta noche: no quieres quedarte solo, no quieres quedarte solo y que la tristezote venza. No quieres llorar.

Esta noche no necesitas tocar el cielo.

No quieres encender un cigarrillo.
Esta noche no quieres acordarte de cómo te llamas.

Esta noche no quieres acordarte de cómo se llama.


4

Ella habla con los ojos cerrados. Te cuenta una película francesa sobre el fracaso del amor. Una película francesa que acaba de ver en la televisión.

Radiohead suena en el IPod.

La escuchas.

Ella habla con los ojos cerrados, con la maleta en el suelo.
Un cigarrillo en la mano.


6

- ¿Cómo te enamoraste de tu mujer?
- Por su sonrisa. Por el brillo de su mirada. Porque había algo en su sonrisa que me decía que estaba pensando en mí, que me la estaba dedicando a mí.

2 comentarios:

dèbora hadaza dijo...

si el amor falla muchas veces, pero sabes? alguna vez no, alguna vez se te cuela en los huesos, como crece la hierba entre las piramides olvidadas, y te obliga a creer porque te salen las ramas hasta por los ojos y la boca, y te va invadiendo y sabes que si lo cortas, que si lo dejas perder es mejor que te ates una piedra de molino al cuello y te arrojes al mar.

me colgué

un abrazo

javier moro dijo...

Me gustan las imagenes que creas Deborah: la posibilidad de que el amor se convierta en nuetras raí, en la fueza que nos invita, nos fuerza a seguir caminando. Muchas gracias por tus palabras.

Un abrazo