Fotografía de un cuarto vacío

lunes, 22 de diciembre de 2008 | |

Fotografía de un cuarto vacío





Aún me quedan los rastros de tus besos en mi piel.

Aún tengo estos labios rotos con los que besé tu recuerdo hasta desvanecerlo. Aún me queda la misma sonrisa pálida con la salí al balcón a despedirte aquel día gris de primavera.

Tengo tus cartas frenéticas, tus adioses perversos.
Aún me queda el dulce sabor de tu piel entre mis labios, el oscuro sabor de tus ojos cerrados sobre mi piel. Tu mirada brumosa, incierta, llena de odios y fantasías.

Tengo las manos quemadas por acercarme tanto a tu piel, los brazos agotados.

Guardo tú sonrisa para picarme con ella las venas de mi cuello.





Tengo para mí todo un día guardado entre las paredes de ese cuarto vacío. Un día gris en el que tus palabras barrieron conmigo, con todo lo que quedaba de mí.
Un día en el vi descubiertas una a una todas las mentiras que me había contado en silencio.

Pero no importa, pues me queda todo el tiempo que resta para mí, para transformar los hechos en mareas propicias.
Para transformar mis silencios en los rostros sinceros de nuevos amigos. Para transformar mis silencios en nuevas victorias.

Tengo todo el tiempo que resta para mí, y aún me quedan los restos del sol para ocultar lo que quedan de mis mentiras.

Tengo todo lo que me resta de ti: un poco de aire, un par de grilletes, una jeringa vieja y un par de huevos usados y unos labios muertos., morados. Impávidos.
Una sonrisa lastimera. Un viejo acorde que ya no canta.

2 comentarios:

Arcángel Mirón dijo...

Va a llegar un momento en el que lo malo se desvanecerá. No, no es así, quiero decir: lo malo seguirá estando, pero vos pasarás de eso. Evolucionarás.
Lo digo porque ya lo viví.
Y quedará el recuerdo que no lastima, porque es recuerdo y nada más.

javier moro dijo...

Muchas gracias por tus palabras. Todo momento dificil es solo una puerta abierta para algo mejor, algo diferente.

Gracias por tus palabras