Thomas S. Eliot - El primer coro de la roca
Se cierne el águila en la cumbre del cielo,
el cazador y la jauría cumplen su círculo.
¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!
¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!
¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!
El infinito ciclo de las ideas y de los actos,
infinita invención, experimento infinito,
trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;
conocimiento del habla, pero no del silencio;
conocimiento de las palabras e ignorancia de la palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos nos apartan de Dios
y nos aproximan al polvo.
Versión de Jorge Luis Borges
Thomas S. Eliot
miércoles, 23 de enero de 2008 | Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 19:27 |
| Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 19:21 |
Revista Marvin de Enero
| Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 18:48 |
Gamoneda
viernes, 4 de enero de 2008 | Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 17:53 |
Leo a Antonio Gamoneda:
Sencillo, adusto. Son todos los adjetivos que llegan hasta mí al leer este poema de Gamoneda. Me parece además pariente cercano de Pessoa.
| Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 16:20 |
Para saberme vivo
¿Adónde vas?-Preguntó aquella voz desde un rostro moreno, oscuro.Desde una sonrisa lúbrica.
Voy a ahogarme en el mar- Quisiste contestarte-. A ver sí la sal me quema las pupilas.- Quisiste gritarle.
Pero las palabras ya no estaban ahí. Estaban ahogadas. Asfixiadas.
Atrapadas en tu garganta.
Secas. Muerto. Así te quedaste. De piedra.Un olvido más. Otro. Uno diferente, no aprendido, no cambia mucho las cosas.
Todo lo que pasaba ante ti, por pequeño e insignificante que fuera, servía. Una sonrisa. Una mirada. Un encuentro. Una cerveza.
Todo era suficiente, necesario. Vital.Sí las palabras fueran tus amigas, no las tocarías, no las manosearías de esa manera. No serías tan grosero como para acariciarlas, besarlas, con esa lengua sucia y mentirosa, que bien que sabes que tienes.
Prefieres el silencio.Pero necesitas escucharme, para saberte vivo.
Para quererte vivo.
¿Muerto?Muerto ya estas. Un poco más todos los días.Solo es cuestión de tiempo.
Por eso necesitas escucharme.
Hablarte y mentir.Para saberte.
Voy a ahogarme en el mar- Quisiste contarle.
Voy a ahogarme en la sal.– Quisiste gritarle.
La naranja mecánica
| Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 9:53 |
“La Naranja Mecánica” no solo es el título de la mejor novela de Anthony Burguess y no solo es una de las mejores películas filmadas por Stanley Kubrick,. No, La Naranja Mecánica también es la mejor obra de un artista de las canchas que fue bautizado como Johan Cruyff.
En cualquier caso a los aficionados al fútbol no nos queda más que dar las gracias por la magnífica exhibición de fútbol y goles que nos dejó para la historia aquel fuego naranja, como bien lo llama Eduardo Galeano.
La Naranja Mecánica u Holanda revolucionada.
Por Javier Moro
“La Naranja Mecánica” no solo es el título de la mejor novela de Anthony Burguess, no solo es una de las mejores películas filmadas por Stanley Kubrick. No, “La Naranja Mecánica” también es la mejor obra de un artista de las canchas que fue bautizado con el nombre de Johan Cruyff.
Holanda es famosa en el mundo entero por las obras de Rembrandt, Van Gogh, y por los pintorescos canales de Ámsterdam y por la importante zona roja de esa misma ciudad y sus coffee shops, en donde es posible encontrar la mayor variedad de marihuana a la venta legalmente. Pero no solo es famosa por todo eso. También es famosa en el mundo por la alegría creada por el juego desplegado por su selección de fútbol, una selección que respeta y ama a ese deporte, que sigue siendo el más popular en nuestro planeta que es redondo como un balón.
Para los aficionados al deporte de las patadas siempre habrá distinciones: Sí Italia es el campeón del mundo, pero la forma ultradefensiva en la que juega solo puede hacer felices a sus fanáticos, a nadie más. En cambio el fútbol alegre, desparpajado y ofensivo desplegado por la selección de Holanda en la década de los setentas del siglo pasado encantó a millones de espectadores y lanzó al olimpo del fútbol a su máximo representante: Johan Cruyff.
El buen Johan al cual yo nunca pude ver jugar, pero que como mago encantaba a la afición mundial en la década de los noventas como director técnico del hoy tan recordado Barcelona de Romario, Stoichov, Bakero, Guardiola y compañía: Un equipo de fútbol que respetaba a la tribuna y que jugaba con la precisión de una maquina.
El fútbol total desplegado por la selección de Holanda en la década dorada de los setentas, en la que llego a disputar dos finales de Copa del Mundo, era un dechado de virtudes físicas y técnicas; energía, precisión, desgaste físico, todo para completar de trazar un cuadro que tenía como lienzo las canchas del continente europeo.
Fútbol que volvía loca de contento a la tribuna y que llenaba el ojo de los admiradores de esa maquina imparable, que por desgracia y azares del destino nunca pudo levantar la copa de campeones del mundo.
Si en 1970 tuvimos la ocasión de disfrutar con la máxima expresión del fútbol "samba" ofensivo, de la mano de la Selección brasileña liderada por Pelé, en 1974 el mundo del fútbol volvió a disfrutar con una nueva versión del "Fútbol total". El sobrenombre de "La Naranja Mecánica", se les impuso como un homenaje al impacto provocado precisamente por el filme de Stanley Kubrik, estrenado precisamente ese año.
“La Naranja Mecánica" tenía en el banco a un gran técnico, Rinus Michels, quién puso en práctica un sistema rotativo en el que los jugadores no tenían posición fija, todos atacaban y todos defendían, algunas veces al mismo tiempo, pero sobre el terreno de juego tenía a todo un genio sobre el césped, un fino futbolista dotado de una cabeza privilegiada y de un infernal cambio de ritmo, llamado Johan Cruyff. Alrededor de esa figura, Michels, logró configurar una de las más potentes versiones del fútbol total jamás vista, apoyado en una base de extraordinarios jugadores salidos de la cantera del Ajax, con lo que terminaría por conformar una maquina en la que se acoplaron a la perfección: Una mágica generación de futbolistas holandeses entre los que destacaban Suurbier, Krol, Haan, Neeskens, Van Hanegem, Rep, Keizer, Resenbrick, Van der Kerkhof, Hulshoff.
Cruyff ejercía como líder, pues era un delantero de una movilidad extraordinaria, que aparecía por cualquier parte del terreno de juego y que destrozaba a sus rivales con sus movimientos entre líneas. Junto a él una serie de futbolistas de gran calidad y polivalencia, demostraban en todo momento qué debían hacer cada uno sobre el terreno de juego. Un periodista brasileño lo llamó "la desorganización organizada".
Holanda desplegaba un fútbol rápido, dinámico, ofensivo, con un sistema defensivo que aplicaba el fuera de juego, desplegándose y replegándose vertiginosamente en abanico. Todos tocaban la misma música y Cruyff era el director de orquesta y el músico de primera fila (trabajaba más que nadie), de una máquina en la que quizás solo chirriaba su guardameta, con más cualidades de jardinero que de portero.
En cualquier caso la máquina no se dañaba ni siquiera por su portero, sino hasta que chocó frontalmente ante la tradición alemana, un equipo con muchas batallas y con dosis de elegancia (Franz Beckenbauer), efectividad (Gerd Müller), seguridad (Sepp Maier) y talento (Wolfgang Overath). Los alemanes llegaron a la final con muchos problemas. En la primera ronda habían perdido con Alemania Democrática, en la segunda ronda apenas pudo con Chile, pero logró calificarse a la final, en donde venció a una Holanda que hasta ese momento había sido una máquina de hacer fútbol y goles.
Rinus Michels, era un técnico que apostaba claramente por el fútbol ofensivo y que tuvo como referencia a dos legendarios conjuntos, el "Wunderteam Austriaco” y luego los “Magicos Magyares” de Hungría, quienes le enseñaron el camino, no en vano en más de una ocasión el propio Michels reconoció que Holanda no fue la primera en practicar el fútbol que a él le gustaba.
Cuatro años después en Argentina y sin la presencia de Cruyff, quién se ausentó en protesta por las violaciones a los derechos humanos cometidos bajo la dictadura militar que gobernaba en aquellos años al país sudamericano, Holanda se enfrentó a la noche bonaerense y a la inspiración de un goleador llegado de última hora para integrarse a las filas del seleccionado pampero; el “Matador” Kempes, quién saldría en hombros, cargado por la multitud que abarrotaba el estadio “Monumental” del barrio de Núñez.
Holanda estuvo a un solo paso de tocar el cielo, pero la nueva versión de "La Naranja Mecánica" liderada por Neeskens y los hermanos Van de Kerkhoff, tropezó ante todo un país ansioso por festejar una alegría en una de las peores y más difíciles etapas por las que han tenido que pasar los argentinos en su historia.
“La Naranja Mecánica” sin embargo pasaría a la inmortalidad. Muchas veces se dice hasta el hartazgo que nadie se acuerda del perdedor, que los segundos lugares solo pasan al panteón del olvido. Y sin embargo esta selección holandesa rompe de tajo con este mito: Es más recordada que las selecciones que las vencieron en las finales.
Años después, Rinus Mitchells tendría su revancha al frente de una nueva generación de jugadores encabezados por Ruud Gullit, Marco Van Basten y Frank Rikjard, con los cuáles obtendría por fin un título de renombre, para terminar de darle lustre a su ya enorme leyenda: La Eurocopa de 1988, jugada precisamente en tierras alemanas, venciendo en la final a la poderosa escuadra de la Unión Soviética, jugando otra vez en el campo de el Estadio Olímpico de Munich. Esta vez la nueva versión de “La Naranja Mecánica” era dirigida por futbolistas de raza negra, por la cuál eran conocidos como “Los Tulipanes Negros”. Y sin embargo esta selección holandesa tampoco lograría el sueño de ganar la Copa del Mundo, disputada dos años después en Italia.
En cualquier caso a los aficionados al fútbol no nos queda más que dar las gracias por la magnífica exhibición de fútbol y goles que nos dejó para la historia aquel fuego naranja, como bien lo llama Eduardo Galeano.
Texto Publicado en Revista MArvin
Noviembre de 2007
www.revistamarvin.com
Malas Combinaciones
jueves, 3 de enero de 2008 | Publicado por Historias | Noticias | Regresiones | Reflexiones | Revelacionnes en 14:39 |
Feliz año nuevo amigos: les dejo el primer poema del 2008, aunque en realidad es el último del año anterior, que se nos fue.
Un abrazo.
MALAS COMBINACIONES.
Mi pueblo es viejo y huele a muerte
De sus templos salen disparadas ráfagas de salsa y negritud.
No hay duda; a mí la alegría me pone de mal humor.
Y no puede ser más que violenta.
Mi nostalgia esta llena de minas quiebrapatas y balas envenenadas.
Soy todo sangre, calor,
Violento como un ave.
Por eso el amor debe mantenerse lejos de mi vida,
Para que mis largos colmillos no terminen clavados en su corazón.
Por eso el amor debe de mantenerse embotellado,
Alejado de mis manos,
Para no saciar de un solo trago
La sed que tengo de vida.
Mi tierra es húmeda, lejana,
Llueve de noche.
Hay mucho más en esta vida
Que largas caminatas
Por parques abandonados,
Por plazas desiertas.
Los recuerdos me desangran,
Hay que mantener cerca a esos amores platónicos
Solo para sentirme un poco más puro,
Un poco más cierto.
Toda la vida se funde ante un poco de calor;
¿Qué me puede importar a mí las ideas
Cuando puedo refugiarme en tus labios hambrientos
Manantiales carmesí, de fina locura,
Puertas a la espesura de una selva hirviente
En donde los buenos modales se funden al calor de tus caderas.?
El amor es vértigo, pulsión destructiva,
Locura....
Calentura.
Tus pechos pequeños cual duraznos al sol, queman,
Y el amor solo puede ser saciado en la plenitud marítima
De tus nalgas,
En el frenético bamboleo de tus oscuras marejadas.
La vida no es solo locura:
Existen también refugios, lejanos a los gritos destrozados de los saxofones negros
Que retumban en mi espalda,
Lenguas negras que queman mis nervios.
Existen palabras, jardines alejados de la marabunta y el gordolobo.
Lejanos al aguardiente y las comparsas.
Habitan en mí dos mundos opuestos:
Las noches de fiesta
Que acribillan con sus alocados tambores
Los cuerpos que extasiados bailan,
Atrapados en la melancólica violencia de sus negras voces.
Habitan en mí dos mundos opuestos:
Sangre y furor, por un lado,
Palabras y soledades que se contraponen.
Soy la oscuridad del amor,
La timidez y el orgullo,
El silencio y el grito:
Una mala combinación.
